Título: No molestéis a los difuntos
Adaptación de cuentos de miedo de autores clásicos
Recopilación y adaptación de textos: Agustín Celis y Alejandra Ramírez
Ilustraciones: Luis Fco. Mejía Tejedor
© 2006, Editorial Libsa
Hola soy Sandra y tengo 11 años.
Este libro trata de una vieja casa abandonada en medio del campo que esconde una trampa mortal; una mujer resucitada que vuelve a casa, aunque no es demasiado bien recibida en su familia; difuntos que salen de sus tumbas por la noche para explicar la verdadera razón de su muerte…
Había varios capítulos como por ejemplo:
La mendiga de Locardo (Heinrich Von Kleist): En la ciudad italiana de Locardo hubo un palacio muy antiguo propiedad de un rico marqués, y del que hoy solo quedan algunas ruinas y muchos escombros. Locardo tenía una mendiga que se había encontrado tirada en la calle. Pero el la trataba muy mal, porque la pobre anciana no podía moverse apenas; hasta que un día Locardo vio que ya no le valía para nada y decidió matarla.
Una extraña entrevista (Charles Dickens): Corría el año 1565 y la peste estaba asolando la ciudad de Londres. Por aquel tiempo vivía un mercader de sedas llamado Mark Hansel, un hombre sumamente respetado que, a pesar de su dinero, no pudo impedir que la epidemia entrara en su casa.
Cuando llego la peste a la ciudad, informó a sus huéspedes y atrancó las puertas y ventanas para que la maldita enfermedad nos loa atrapara. Pero una noche la Muerte se detuvo ante su puerta y atravesó sus cerrojos, subiendo la escalera con fantasmales pasos. Al amanecer se llevó la primera víctima, y luego a otra, y después a otra, hasta que no quedó nadie vivo en aquella casa, excepto Mark.
La Muerta (Guy de Maupassant): Vivimos un año de ternura y de abrazos. Y he aquí que se murió. Volvió a casa una noche empapada, estaba lloviendo y al día siguiente tosía. Tosió durante una semana y guardó cama. Los médicos veían y se iban. Traían remedios para ella. Sus manos estaban calientes, su mirada brillante y triste. Y un día murió y la enterraron.
Escapé de todo. Corrí. Caminé mucho tiempo por las calles y al día siguiente me marché de viaje. Ayer regresé de París. ¡Oh, el recuerdo! ¡Cómo me hace sufrir!
C.E.I.P. José María de Pereda, Leganés
